Amira parpadea levemente. El cansacio se hace presente en ella después de estar observando las pantallas en su trabajo.
Bosteza y, de inmediato voltea a mirar las cámaras dentro de su oficina con cierto temor de que la hayan pillado a ella. Luego, nota cabizbaja a una de las empleadas.Toma la bocina del interfón y llama a la encargada de la sección 13 de máquinas de ensamble.
—Necesito a Ariadne en la oficina. —Cuelga el teléfono sin esperar respuesta de la supervisora de área.
Al poco rato llaman a la puerta de su oficina. Amira se pone de pie, abre, mira de reojo a la trabajadora y luego le indica que pase. Ariadne entra lentamente y, sin querer agacha la cabeza.

—¡Te ves triste! Como si estuvieras cansada o agotada —dice Amira a la trabajadora de menor rango que ella. Luego, coloca su mano en la pantalla, le regresa el vídeo que ha observado pocos minutos atrás, y le muestra con el dedo —¿Sí alcanzas a observar? —cuestiona de manera abrupta —, y… lo peor no es eso Ariadne, sabes que estas pantallas detectan el bajo redimiento de los trabajadores.
Ariadne agacha la cabeza pensando que no puede más con la situación de casa y, ahora con la del trabajo; el dinero no le alcanza, sus hijos tienen que comer, su esposo se ha marchado con una robot que compró para sustituirla y el dinero que le da el gobierno como apoyo no le alcanza; además tiene que pagar una renta y la actividad que desempeña para ganarse la vida no le hace feliz.

—Haré lo mejor que pueda Amira —responde la trabajadora intentando mantener la cabeza en alto.
—»Maestra» Amira por favor —replica la vigilante con aires de grandeza, aclarado que tiene un cargo y un título superior al de ella y que, por tanto, no son iguales dentro de la empresa —, y con la mirada en alto y orgullo en las palabras por favor. Recuerda que si no quieres ser enviada de vacaciones sin goce de sueldo por no tener energía y empoderamiento suficiente, debes mantener el estado de ánimo en alto —comenta con aires de superioridad —. Recuerda que tenemos programas que te pueden ser de utilidad, aunque tienen su costo…
En ese momento suena nuevamente la pantalla para anunciar otra situación. En el área 5 de recepción de material, una trabajadora se caído.
—¡Ahora vete que tengo que atender este caso! —comenta la maestra encargada de vigilar que todo esté en orden en las áreas de trabajo; que todas las trabajadoras mantengan un «buen estado de ánimo».
—Sí. Hermana —susurra Ariadne entre dientes, evitando ser escuchada, por la vigilante y por las cámaras que la vigilan a ella…