Las acciones dicen lo que la persona en realidad piensa
Si bien es cierto que como seres humanos tenemos la capacidad de comunicarnos a través de las palabras, también es cierto que esas palabras pueden ocultar nuestras verdaderas intenciones.
El lenguaje humano

Gracias a nuestra capacidad de razonar, los seres humanos podemos comunicarnos mediante el lenguaje oral. Los sonidos adquieren sentido en la medida en que pertenecemos a una comunidad que nos dota del lenguaje y de su significado. Sin comunidad no hay lenguaje.
Y sin la capacidad de razonar, no podríamos entender lo que el otro nos dice, ni tampoco hacernos entender. Por eso, si estamos en un lugar donde se habla un idioma distinto al nuestro, con el tiempo podríamos llegar a comprenderlo, aunque no sea nuestra lengua madre.
De la misma manera, si nos enfrentamos a personas que se comunican en un idioma desconocido, al principio sería difícil entender lo que quieren decir, porque el significado del idioma no es el mismo.
El lenguaje corporal
¿Alguna vez te has preguntado si es posible saber lo que alguien está pensando, incluso sin que diga una sola palabra?
Darse cuenta de lo que realmente piensa otra persona no es fácil, a menos que sea honesta al hablar. Aun así, hay ciertos gestos, posturas o expresiones que pueden darnos una pista sobre lo que siente o piensa. Eso es lo interesante del lenguaje corporal: tiene rasgos que son universales.
Por ejemplo, cuando vemos a un perro o a un gato en posición de ataque, entendemos que se está preparando para defenderse. Algo similar sucede con las personas: cuando nos enojamos, solemos cerrar los puños, como una forma de prepararnos para atacar.
Sin embargo, los especialistas en lenguaje corporal nos dicen que esta forma de comunicarse siempre depende del contexto. Por lo tanto, interpretar lo que alguien expresa con su cuerpo puede ser muy subjetivo. No siempre lo que parece en el cuerpo es lo que realmente siente, a menos que sea una señal ampliamente comprendida por todos.
¿Cómo saber lo que alguien realmente piensa?
A través de las palabras podemos decir muchas cosas, sobre todo cuando queremos quedar bien con los demás. Y es que, como seres políticos (de relaciones sociales), buscamos constantemente la aceptación del otro.

Nuestra necesidad de pertenecer es tan fuerte, que a veces podemos llegar a mentir solo para ser aceptados. Decimos lo que creemos que los demás quieren escuchar, especialmente cuando nuestra autoestima no está fortalecida.
Así, el lenguaje hablado se convierte en una herramienta para conseguir aceptación. Muchas veces lo que decimos no refleja lo que realmente sentimos o pensamos, sino lo que queremos que el otro crea. Y esto, aunque no siempre sea con mala intención, puede convertirse en una forma de manipulación.
Por ejemplo, cuando un político en campaña promete mejorar la economía, solemos creerle porque eso es lo que deseamos escuchar. Pero en el fondo, no siempre estamos atentos a lo que realmente piensa o quiere lograr.
Entonces, ¿cómo saber lo que una persona en verdad piensa?
La respuesta es sencilla: observando sus acciones.
Las acciones muestran lo que realmente se piensa
Podemos decir muchas cosas para justificarnos o sonar convincentes, pero cuando las acciones no son congruentes con las palabras, entonces lo que vale es el acto. Lo que alguien hace es lo que verdaderamente desea o cree.
Si alguien dice que comenzará a cuidar de sí mismo porque ha empezado a amarse, y convence a todos de que iniciará una nueva vida, lo que mostrará si eso es verdad serán sus actos.
Los actos reflejan nuestro pensamiento. Son la forma en que expresamos lo que realmente hay dentro de nosotros. Ya sea consciente o inconscientemente, nuestras acciones representan cómo percibimos la vida.
Por ejemplo, si alguien dice: “no tengo dinero”, pero se le ve gastando en cosas innecesarias, o dice “te quiero mucho” pero actúa con frialdad o desprecio, entonces, más allá de sus palabras, lo que piensa se ve en lo que hace.
Conclusión
Aprender a ver más allá de las palabras es esencial si queremos entender las verdaderas intenciones del otro. Saber leer las acciones nos ayuda a tomar decisiones más conscientes con respecto a las personas que nos rodean.
Las promesas que no se cumplen nos dicen la verdad detrás de las palabras. La falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es señal de manipulación o de falta de compromiso.
Ser congruentes implica un trabajo interior profundo. Solo así podremos alinear lo que pensamos, sentimos y hacemos.