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La llamada de los deseos cumplidos

«Tic, tac. Tic, tac». Se escucha en el fondo de la habitación de Elena el reloj que, en unos minutos más estará a punto de sonar para indicarle que es el momento de dar inicio a su día, y con ello, a las actividades laborales que poco le agradan.

«Ring» «Ring» «Ring». Suena el teléfono celular. Con los párpados casi pegados, se pone de pie y ve en el identificador de llamadas un teléfono desconocido. Decide no responder y darse la media vuelta para recostarse nuevamente. Sin embargo, ahora es el reloj despertador el que la obliga a ponerse de pie.

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El viaje escolar

«Ringgg», «Ringgg». Escuché el teléfono sonar.

—¡Sí! ¿Quién habla? —pregunté un tanto adormilado.

—Mi novio. Mi novio está encerrado en la cárcel —dijo la voz de mi amiga, entrezollosos. Yo aún me sentía aturdido. —Lo encerraron por serme infiel.

En ese momento desperté. Todo había sido un sueño; un mal sueño en el que mi amiga estaba sufriendo. Me quedé pensando en ella por unos minutos. Al poco rato el despertador sonó.

—Apaga eso —respondió uno de mis compañeros de clase y de cuarto que, en ese momento debido al viaje escolar compartía conmigo dormitorio. Me desperté, más por el susto del sueño que por el despertador y pregunté:

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Los botes de aceitunas

—¡Vas a entrar a la tienda de la esquina! —ordenó la voz del otro lado del auricular —. Llegas al pasillo donde están las semillas. En donde están los botes de aceitunas, buscarás 3 que están marcados en la tapa con un color rojizo. Los tomas, los pagas y, cuando estés en un lugar seguro los abres, sacas lo que hay dentro y se lo entregas al jefe. ¿¡Entendido!? —preguntó con seriedad. El joven que estaba en la llamada tragó saliva con lentitud, asintió con la cabeza —¿¡Entendiste lo que tienes que hacer!? —cuestionó nuevamente la gruesa voz del otro lado del teléfono. 

—S… sí. S…sí. Lo he comprendido —respondió al mismo tiempo que sus piernas tiritaban levemente. 

La llamada se colgó en ese momento. 

El joven tomó un respiro profundo y se dirigió a la tienda en la que le había indicado. Tenía poco tiempo de que la habían abierto y, las aceitunas no son de uso frecuente y diario. Así que tenía la esperanza de encontrar el paquete que le habían ordenado. 

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Queridos reyes magos:

–El Gobierno Federal ha anunciado que, si las condiciones lo permiten, a partir de enero de 2021 se retomarán las  clases presenciales de manera progresiva, pues lo más importante es seguir preservando la salud de todos los mexicanos –dijo la comentarista de las noticias de la mañana.

–Esto está muy complicado Maribel –dijo don Guillermo a su hija –. Debes tener cuidado. Yo sé que debes trabajar y, pues no es que quieras salir pero… cuídate. Tienes una pequeña en casa y no queremos que hagas falta aquí.

Maribel bajó la mirada, agachó la cabeza y luego, en voz casi nula dijo:

–Sí papá. Tomo todas las medidas necesarias para evitar contagiarme. –Su padre asintió con la cabeza y sonrió.

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A propósito del día de muertos: Bertha y Toño

Llegó el 28 de octubre y Bertha, a pesar de la edad tan avanzada que tenía, se levantó muy temprano –más que de costumbre– y con entusiasmo se preparó para ir al «Mercado de Abastos» para realizar sus compras. A pesar de su edad y las dificultades propias que ésta le generaba para subirse al camión y caminar entre los tumultos de gentes, la emoción de saber que, pronto vendría a visitarla el «amor de su vida» le motivaba más.

Una tarde de primavera Bertha salía de su trabajo en una tienda de autoservicio y, mientras esperaba a que pasara el camión que la llevaría a su casa, las gotas de agua comenzaron a caer del cielo. Toño que esperaba en la misma parada y que era un caballero, al ver que ella extendió su mano para que el autobús se detuviera y que debía pasar bajo la lluvia, le extendió el paraguas para rescatarla. Luego subió al mismo camión, pues le quedaba de paso y, al bajar ella, ya habían platicado por un tiempo así que, se ofreció para acompañarla y así evitar que se mojara.

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