El sueño se le había esfumado. Eran aproximadamente las 4:06 de la mañana. La noche había sido muy corta, pues desde que se recostó alrededor de las 11:40 del día anterior, no había podido descansar. Entre el calor que hacía en su dormitorio y las preocupaciones, los ojos no le habían cerrado para tener un buen descanso.

Se puso de pie, pues ya no sentía que tuviera algún sentido que estuviera de recostada. Se estiró durante medio minuto y luego se volvió a recostar.
Pensó en tomar el teléfono móvil para ver si tenía alguna notificación en alguna red social. Luego recordó que últimamente no tenía mucha comunicación con alguien en especial; o no con alguna persona de la que le interesara saber.
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