Aristóteles fue uno de los grandes filósofos de la Antigua Grecia, discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno. Sus ideas abarcaron desde la lógica hasta la política, pero uno de los temas que más huella dejó fue su reflexión sobre la felicidad como fin último de la vida humana.
La felicidad, para Aristóteles, no era un simple estado de ánimo pasajero, sino un proyecto de vida. En su obra Ética a Nicómaco explicó que la plenitud se alcanza a través de la virtud y la manera en que vivimos. Así, la filosofía deja de ser teoría abstracta y se convierte en una guía práctica para pensar quiénes somos y cómo queremos vivir.
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