La chica de la fotografía

No era el mejor día de mi vida. Acababa de terminar mi relación laboral con la empresa con la que colaboré desde hacía 8 años y en la que comencé mi vida de trabajador. Ni siquiera me sentía merecedor a ser despedido. Pero dijeron que mi área había dejado de ser necesaria porque ahora la tecnología lo haría por mí y además no había presupuesto.

Tuve que comenzar a buscar otra cosa para vivir.

Pasé a un bar; uno de esos elegantes en el que vi que solicitaban mesero. La paga no era mucha, pero tenía la esperanza de que al ser un restaurante de alcurnia los clientes dieran una buena propina.

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