Vivir en la incertidumbre sin perder el rumbo

Como seres humanos tenemos la capacidad de pensar a futuro. Está en nuestra condición racional la posibilidad de planear, pues en ello radica la capacidad de potenciarnos y seguir adelante en nuestro caminar por la vida. Así, hacer planes a futuro nos permite tener una idea clara de hacia dónde nos queremos dirigir.

La posibilidad de futuro es, entonces, no solo una ventaja de la consciencia racional, sino también una forma de guiarnos y darnos visión.

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Vivir en el presente: ¿realidad o ilusión?

Vivir en el presente representa una de las claves para tener mayor consciencia y, en virtud de dicha posibilidad, se entiende que tanto las emociones como las elecciones que tomamos van encaminadas a ser personas más felices y, en consecuencia, más plenas.

Al decir “vive presente”, se hace referencia a la capacidad de desconectarnos del pasado y del futuro, tomando en consideración que el primero ya sucedió y no podemos cambiarlo, y el segundo está por suceder y no podemos asegurar que realmente sucederá de la forma en la que lo hemos planeado.

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Aprender a transformar el miedo heredado en fe personal

«¿Y si ese ‘no’ que escuchaste no era tu límite, sino el miedo de alguien más?»

Con frecuencia crecemos con miedo, es decir, se nos va inculcando un «no» constante desde que somos pequeños. «No hagas esto porque te puede pasar aquello»; «no te subas ahí porque te puedes caer»; «no toques eso porque te puede pasar esto otro».

En la formación que solemos recibir, en lugar de acompañarnos a experimentar lo que curiosamente sentimos deseos de hacer, únicamente se nos limita con el «no».

Desde pequeños comenzamos nuestro camino por la vida con falta de fe. Una vez que adquirimos el lenguaje, nuestra comprensión del mundo comienza a hacerse presente. Y, con esa idea, vamos creciendo y asumiendo una postura ante la vida.

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