“Las apariencias engañan”. Es una frase que escuchamos con frecuencia, pero que muchas veces olvidamos en la vida cotidiana.
Vivimos en una sociedad que constantemente nos invita a vivir desde la apariencia, pues en esa medida se nos promete un sentimiento de integración y aceptación.
Los seres humanos somos sociales. Nuestra naturaleza es interdependiente con quienes nos rodean. Ser parte activa de la sociedad es importante para nuestro desarrollo y bienestar. Por eso, cuando existe la posibilidad de ser rechazados por nuestro grupo social, se activan en nosotros señales de alerta.
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