—»Estamos a punto de llegar a nuestro destino». —Se escuchó una linda voz de una de las azafatas del avión —. Asegúrence de tener bien colocado su cinturón de seguridad. En unos momentos más aterrizaremos.
Me emocioné.
Fue grato saber que después de varias semanas de estar lejos del hogar por fin llegaría. Me sentía cansado, no solo por el viaje agotador, sino por el tiempo que había estado lejos de casa. Ahora por fin, solo me quedaba pasar el trámite del aeropuerto y a casa. A descansar y ver a mí familia.
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